Galleta Tuerta
Espacio personal

Maurice, E.M. Forster

Cuando se puso a jugar, se iniciaba una nueva serie, por lo que Alec recibió la primera bola. Su estilo cambió. Abandonando sus precauciones, lanzó la bola entre los helechos. Alzando los ojos, topó con los de Maurice y sonrió. Bola perdida. La vez siguiente consiguió acertar. No estaba entrenado, pero llevaba el críquet dentro y el juego adquirió un aire de autenticidad. Maurice se puso también a tono. Su mente se había aclarado, y tenía la sensación de que los dos estaban contra el mundo entero, de que no sólo el señor Borenius y el campo, sino el público que estaba en las gradas, y toda la Inglaterra se hallaban frente a ellos. Jugaron uno para el otro y en honor de su frágil relación: si uno caía, el otro le seguiría. No pretendían causar al mundo daño alguno, pero si eran atacados, debían golpear, debían estar sobre aviso y descargar sus golpes con toda fuerza, debían mostrar que cuando dos se unen, las mayorías no triunfan. Y a medida que el juego transcurría se conectaba con la noche, y la explicaba.

Forster, E.M., Maurice. Barcelona, Seix Barral, 1985.

3 comentarios to “Maurice, E.M. Forster”

  1. El espejo de una relación. Una mise en abyme. Me encantó. Sigue escribiendo.

  2. Existe una bien realizada adaptación de la novela en versión cinematográfica. También es una obra de arte llena de sensibilidad.

  3. “cuando dos se unen, las mayorías no triunfan” excelente moraleja.


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