Galleta Tuerta
Espacio personal

Sobre la arrogancia académica: Lacan y la semiología

¿Qué te parece Lacan?, le pregunté. Sacó la lengua con gesto de disgusto suavizado luego por una sonrisa. ‘Lacan tiene el defecto de no dejarse entender- me respondió. Mi profesor de semántica se tomó su tiempo para explicar el talón de Aquiles (atractivo para algunos) de Jacques Lacan, el segundo psicoanalista más famoso de la historia.

‘Conozco gente que pasa años enteros tratando de descifrar lo que Lacan dice en sus trabajos. Al final mucho de lo que se llega a ‘des-cubrir’ ni siquiera son las gemas que se esperaban’. Comenzaba a atar sus palabras con mi fresquísima experiencia del día anterior. ‘No dejarse comprender por los demás me parece arrogante’. Bueno, de arrogancia tuve mucho en esta semana.

Asistí al II Coloquio Internacional de Semiótica y Comunicaciones de la PUCP hace poco. Pensé salir imbuido de entusiasmo y de nuevas ideas. Soy (o era) un defensor del estudio de la semiología para todo pensador humanista. Considero que el estudio de la significación da luces sobre cualquier tipo de fenómeno cultural. Sin embargo, lo que vi estos dos días del coloquio fue un despliegue del academicismo más abyecto. Era semiología echa semiólogos, Lacan para Lacan. Sentí que utilizar un metalenguaje técnico en tales medidas no sólo no promueve el acercamiento del público no-académico a interesantísimas ramas del saber humanista, sino que hace del diálogo interdisciplinario una empresa difícil e inútil.

Se tocaron varias temáticas: teatro, literatura, televisión y cine. Todo tipo de análisis textual (es decir, de productos cultural capaces de cargar significado) fue desplegado: las propuestas de Courtez, Fountaneille, Greimas, Barthes, entre otros. Teorías complejas y minuciosas al servicio del entendimiento. Un enrevesado lenguaje técnico inversamente proporcional a la sencillez del objeto de estudio. De muestra un botón:

Se comparó el saco vitelino, que es un elemento del embrión en sus primeras etapas, con la poesía vallejiana. La relación que se planteaba era que lo no-humano es intrínseco de lo humano, que lo desechable es tan vital como lo funcional. Me parece una aproximación muy interesante, pero forzadísima. No encontraba manera de atar ‘Los heraldos negros’ con un poco de biología embrionaria. No pensé que los datos fueran tan manipulables por necesidad de una mayor impresión en el público.

Muchos me pueden objetar que no puedo generalizar de tal manera a una ciencia por alguno de sus miembros. Cierto. No puedo hacerlo. Pero la forma en la que la arrogancia académica iba en aumento a medida que pasaba las horas y la inconexión palpable entre un planteamiento y otro me dejaba en la indeterminación, me hacía sentir aburrido y confundido. Escribo esto a manera de catarsis. No sabía si aquello se podía llamar ciencia o estudios culturales. Si de ser así esto último como puede atar tan arbitrariamente un aspecto con otro.

Ahora viene el ‘mea culpa’: Yo ingresé a la especialidad Linguistica con la intención de prepararme como semiólogo. Sin embargo, la linguistica misma me ha dado tantas perspectivas que poco a poco olvidaba lo atrayente que puede ser la semiología. Tenía en mí la necesidad de prepararme para algo mayor. Quiero hacer algo de corte social, indígena e histórico. Sentía que podía hacerlo a través de la semiología. Sin embargo, creo que la manera en la que semiología se ampara de su elitismo académico y su falta de coherencia estructural se vuelven contradictorios para mi particular manera de ver a la ciencia.

Tal vez me hace falta leer ‘Semiotics of andean dreams’ de Bruce Mannheim, ampliamente citado en el trabajo de Luis Andrade Ciudad. Espero poder recuperarme de este espectáculo de arrogancia del que fui espectador. Espero poder bajar de esta torre de marfil sin golpear mi cabeza y agitar mi corazón.

2 comentarios to “Sobre la arrogancia académica: Lacan y la semiología”

  1. Cierto,(a propo de lo sucedido en el coloquio) a veces sucede que las personas demasiado especiaizadas en algún tema se vuelven egoistas y tienen miedo de compartir lo que saben, ya que piensan que sólo a ellos le corresponde ese tipo de conocimiento; pienso que por esto tienen la necesidad de comunicarse en un lenguaje que ellos encuentran seguro y secreto que permite un hermetismo en todo lo que vayan a decir. Happened to me lots of times.

    Can I have your mail, please? Necesito hablar contigo.

  2. Cierto, (a propo de lo sucedido en el coloquio) a veces sucede que las personas demasiado involucradas en un tema desarolla cierto temor por compartir lo que saben, se vuleven egoistas con su conocimiento y con las demás personas que desean interesarse: así desarrollan sus palabritas, sus conceptos especiales que le aseguran mantener su conocimiento hermético y secreto. DORKS… happened to me couple of times…

    Te leeré 100pre… can I have your mail, please? Necesito decirte muchas cosas— buenas, don’t worry-


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