Galleta Tuerta
Espacio personal

Sobre la literacidad: ‘No quiero ser otro ladrillo en el muro’

He empezado a estudiar francés hace unos meses. Ahora me encuentro en el segundo ciclo de nivel elemental en el turno sabatino. No puedo dedicar mucho tiempo al estudio debido a la Universidad (No sé porque tengo tantas horas de clase. Parece que nunca pensaran que el alumno tiene que dedicar el tiempo para estudiar también), por eso siempre estoy muy atento a las clases. Esas cuatro horas semanales son la única oportunidad que tengo para estudiar ‘seriamente’ el idioma.

Resulta que yo estudiaba en el local de Jesús María (relativamente cerca a mi casa) pero sólo estábamos matriculados tres chicos. Cerraron el curso y nos dijeron: ‘Si no desean retrasarse ahí está la sede principal en Miraflores’. Me cambié. Pero me arrepiento mucho de haberlo hecho.

La antigua profesora era dinámica: alzaba un poco la voz para desperezarnos (las clases son matutinas), modulaba palabra por palabra y se detenía a explicar los detalles gramaticales. ‘Parece un poco mala’, me decía una amiga. ‘A mí me parece buena profe’, le dije. La verdad es que luego de tantos años me he vuelto un ‘catador de profesores’. Dos colegios y dos universidades me han dado experiencia suficiente. Bueno, ahora viene la parte fea de mi historia.

Hoy fue el segundo sábado que estoy asistiendo al centro de Miraflores. En el salón hay algo de veinte personas: niños y adultos sin distinción. La profesora es una señora entrada en años con acento argentino y mirada cejijunta. Disponía la clase de manera ‘yuxtapuesta’: empezaba con el texto guía, luego con textos complementarios (fotocopias) , seguía con anotaciones en la pizarra de practicamente cualquier duda eventual (que muchas veces ya estaban en el papel), pedía intervenciones a los muchachos y los corregía. Aquí lo coloco en orden pero realmente la estructura (si es que había alguna) de la clase era caótica y también intimidante. Ilustrando:

1. Una chica de aproximadamente 15 años empieza a leer un texto. La clase sigue la lectura. La profesoram la interrumpe constantemente para corregir su pronunciación. La situación se repite tres veces. La cuarta vez la profesora toma el plumón y escribe en letras enormes: ‘T S R D’. ‘Estas letras no se pronuncian a final de palabra’, dice en voz alta. Lanza suspiros resignados, refunfuña entre dientes. Gran parte del salón mira a otra parte. La muchacha no vuelve a intervenir durante el resto de la clase.

2. ‘Madame, ¿qué significa ‘horloge’?’, pregunta un joven veinteañero. La profesora: ‘¡Pero si acabamos de explicarlo! ¡Qué barbaridad! Se ve que no has hecho tus ejercicios’. La clase ríe. La señora se ríe con ellos. El chico había oído el ejercicio anterior en el que se habló de ‘relojes’. Momentos después había leído <horloge> sin poder asociarlo con lo que pronunciaba la profesora. He ahí el porqué de la pregunta.

3. Se coloca una grabación en francés. La clase debe asociar cada diálogo con un gráfico del texto. Termina la grabación. La profesora pregunta: ‘¿Qué han entendido?’. Pasa un largo minuto. Nadie habla. Una señora, la mayor de la clase, musita algo. Yo agrego algo más. Madame entra en furia. Al parecer cometí una contradicción (Aristóteles se revuelve en su tumba). Dice algo entre dientes y comienza: ‘A ver. ¿Qué tenemos en el primer diálogo?’. Su voz es áspera y algo sarcástica. La clase infiere ideas a partir de las figuras. Llueven asociaciones arbitrarias. Nadie entiende.

A esta profesora le dedico esta bella pieza de Pink Floyd:

Días antes leía esto:

“En Umaca puede observarse este paradigma de literacidad impuesta en los rígidos límites que los maestros fijan para el control de al palabra escrita. Para los maestros, escribir equivale a tener buena caligrafía y a escribir ‘correctamente’, vale decir, sin errores de ortografía, mientras que la lectura se define por la buena pronunciación cuando se lee envoz alta, ‘modulando y articulando bien’, com ellos mimos dicen. Las actividades de lectura y escritura se orientan hacia la forma y no hacia el contenido. Una frase tìpica de maestro, ‘Vamos a pronunciar en voz alta; pueden haerlo lento pero léanlo bien’, revela cómo, desd este enfoque, ‘buena lectura’ equivale a buena pronunciación”.

(p. 45)

Zavala, Virginia. (Des)encuentros con la escritura: escuela y comunidad en los Andes peruanos. Lima. Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú. 2002.

¿Mucha coincidencia?¿Por qué la misma metodología nociva impera en zonas tan disímiles como las congestionadas calles de Miraflores y el apacible paisaje de sierra central?¿Estoy en una posición tan indefensa como la de un niño de Umaca?¿Por qué la literacidad parece unir estas dos historias?

La literacidad, en palabras de Zavala, es ‘una práctica social contextualizada que se lleva acabo alrededor de este tipo de escritura (alfabética)’ (p. 19). Pero esta práctica social de escribir y leer puede ser más compleja que una simple habilidad técnica. ¿Qué hizo que este tipo de enseñanza de la forma escrita (entiéndase quechua, español o francés) se halla institucionalizado? Dejemos a la propia Virginia explicarlo:

“(…), he situado mi trabajo dentro de los denominados Nuevos estudios de literacidad (NEL) (Street 1984, Barton y Hamilton 1998, Heath 1983, Scollon y Scollon 1981, Scribner y Cole 1981), que postulan que no hay una manera ‘esencial’ o ‘natural’ de leer y escribir, y que los significados y las prácticas letradas son el producto de la cultura, la historia y los discursos (Kapitzke 1995). Para los NEL, el tipo de literacidad que se enseña en la escuelas, o -mejor dicho- el conjunto de prácticas discursivas que se asocian con la palabra escrita en el dominio escolar, representa solo un tipo de literacidad que -por razones de lucha de poder dentro de la sociedad- ha terminado por convertirse enla forma hegemónica y más valorada”.

( p. 17)

Al parecer tanto el profesor de Umaca como la madame de Miraflores proferían el mismo sistema impositivo al momento de enseñar. Se preocupaban mucho por la forma y no por el contenido de los textos. No digo con esto que no se deba pronunciar con pulcritud el francés o que haya que leer de manera ‘abierta’ las grafías. Simplemente que no se propiciaba un acercamiento auténtico de la necesidad comunicativa contextualizada del uso del francés. Ya sea porque simplemente resolvíamos ejercicios aislados e inconexos, o porque aprendíamos elementos culturales ajenos, la cosa es que el alumnado no sentía motivación alguna para intervenir y menos para construir textos. Es decir, la literacidad era nula en aquella clase.

Es interesante anotar que ambas situaciones son paralelas y, aislando ciertos factores, pueden tener sendos resultados: alumnos que no aprenden y sistemas que minan su capacidad creativa y comunicativa. No hay, en este aspecto, mayor diferencia entre asistir a la Alianza Francesa de Miraflores o la E.P.M.Nº5424 de Umaca.

5 comentarios to “Sobre la literacidad: ‘No quiero ser otro ladrillo en el muro’”

  1. Cometario con algo de relación:
    El método de la Alianza Francesa no es muy comunicativo que digamos, por esta razón los profesores que no son los suficientemente CAPACES tienden a recurrir a “metodología” que puede destruir el interes de todos aquellos alumnos, pontenciales francoparlantes. Sorry que tengas un madama que no es muy wena, pero ya veras, vendrá una mejor.

  2. para empezar quiero decir que no me extraña la actitud de esa mujer (jajaja), es argentina y no sé si su nacionalidad tenga algo que ver, pero en mi caso me tocó alguien similar… similitudes al otro lado del atlántico, aunque yo puedo decir que sí aprendi de esa literacidad leidseniana impuesta por la argentina caótica que tenía , que gritaba en clase a sus alumnos, estrés total que hacia de su carácter un crácter cambiante….
    yo que tú le diría a esa profesora que está mermando la motivación en la clase (nada pierdes intentándolo)… y si no te escucha sales del salón y reclamas tu dinero e impones una queja que la profesora nunca va a olvidar.

  3. Querida Susana:

    Yo creo que así como los niños tienen su etapa crítica para aprender el lenguaje, así los adultos tienen una etapa para desaprender malos hábitos. Esta madame tal vez pasó con creces ese momento. Hay gente obtusa en todas partes, lamentablemente. No sé si tenga que ver con que sea argentina. Me gustaría quejarme, pero vamos a ver si la profesora se reconcilia con su alumnado en las próximas sesiones.

  4. Me gusto lo de Pink Floyd. Respecto a la cuestión esta de la adquisicion de una segunda lengua, si pues, es un proceso que sin considerarse un ambiente natural como francia – en este caso – la necesidad de un método se vuelve necesaria y a la vez desconexa. En terminos de Coseriu, estan tratando de meternos el sistema como elementos en una maleta por rebentar y desdicen (u olvidan) lo correspondiente a la norma. ¿como entender abstraciones tan dolorosas como elementos esenciales de oposiciones funcionales, sin antes considerar que la lengua va desde lo que es para mí, mi concepción de la lengua, que constantemente se va reaciendo y acercando a esta abstracción prístina? La adquisición de la lengua es como la dialética hegeliana: el objeto dado que se niega como realidad subjetiva para luego reafirmarse y superarse en un conocimiento más cercano. La alianza francesa lo que te enseña es que cuando te encuentres con francoparlantes puedas seguirlos mediante un borroso conocimiento de su lengua que te conduzca a tu verdadera escuela de frances, a saber, el desenvolvimiento en las prácticas letradas que te darán una competencia lingüística estándar. Por ahora, ser un ladrillo más en la pared es la melancolía del espacio geográfico inmenso y no deseado.

  5. Pués creo que lo tuyo fue mala suerte. Yo estudio francés en la Alianza Francesa de República Dominicana y creeme que me ha ido muy bien (en 6 meses termino) a pesar de que mis profesores/as han sido franceses o canadienses, aveces dominicanos, he tenido la oportunidad de aprender el idioma. Ya estoy en un nivel avanzado. DIFERENTE a la metodología que se te imparte, nosotros ya en la conclusión del primer nivel leíamos el francés casi perfectamente.

    ME GUSTARÍA poder practicar el idioma,creo que nos conviene a los dos o a quien sea que quiera practicar :p

    Au revoir
    réponds-moi s’il te plaît !


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