Galleta Tuerta
Espacio personal

¿Cómo consumir menos papel?

Terminó el ciclo y vuelvo a una vida más sana: duermo diez horas al día, leo las novelas que dejé en la lista de espera, voy al cine y comienzo a disfrutar de la vida nocturna. También tengo más tiempo de revisar entre mis estantes mentales aquellas ideas que quiero convertir en posts y me doy con la sorpresa de que ya tenía algo escrito. Es más: tenía algo publicado en el periódico de la universidad donde estudio.

Este es un artículo reducido (por decisión de los editores) que habla de un problema ambiental: el injustificado uso de papel en el campus. Aquí el artículo :

¿Cómo consumir menos papel?

Por Juan Ernesto Cuba

Alumno de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas.

Soy un miembro más de la comunidad universitaria: uno que presta y recibe sus servicios, y, desde esta posición, presento algunas inquietudes y propuestas con respecto al uso del papel en el campus. Este es mi último año como alumno de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas y puedo, más o menos, hacer un pequeño balance en el aspecto del consumo de papel en los cursos que he llevado. La gran parte han requerido la presentación de trabajos, reseñas y exposiciones y todos han exigido la presentación impresa de trabajos. Creo que es compresible el uso de papel en ese sentido: se necesita de un soporte físico donde presentar el documento en cuestión y hacer anotaciones y calificaciones respectivas. Sin embargo, no sólo se nos pide que presentemos trabajos impresos, sino que los imprimamos en un solo lado de la hoja y que se presenten en un formato de espaciado amplio. A niveles técnicos eso significa una serie de problemas: desperdicio de espacio en el papel; aumento del peso de los paquetes de trabajos; y acumulación de documentos, tanto para profesores como para alumnos, cuyo contenido es prescindible y efímero.

En ese sentido, puedo ver dos soluciones. En la primera, se trata de homogeneizar los requerimientos estilísticos de la presentación de trabajos. Propongo que la impresión en ambos lados de la hoja y un uso más sensato del espacio en estos sean implementados y promocionados como regla explícita en todas las facultades de la Universidad. Ciertamente, hay algunos documentos, como las tesis, cuyos cambios en la tradición estética son casi inexpugnables, pero podríamos hacer algo con aquellos trabajos de menor importancia. La diferencia puede parecer insignificante, pero creo que si pensamos a un nivel macro –el ‘uso académico’ del papel en toda la Universidad–, veremos los beneficios que podría tener.

La segunda propuesta es algo más radical, pero implica más beneficios. Se trata de un ‘consumo cero’ de papel. En esta, los documentos serían enviados vía correo electrónico a los profesores y alumnos implicados sin tener que ser impresos. Actualmente, todos los procesadores de texto cuentan con herramientas para agregar comentarios. Asimismo, no hay problema alguno con respecto a presentar un documento digital paralelo con anotaciones sobre el trabajo o simplemente agregar una hoja entera al trabajo revisado. Los beneficios a ‘nivel macro’ en este caso superan a los de mi propuesta anterior: ahorro de espacio y dinero y un consumo nulo de papel; ninguna contaminación generada por consumo de papel; y no se ve afectada la disposición estilística de los trabajos.

Puede argumentarse en contra diciendo que esta medida implica un uso constante de las computadoras de parte de profesores y alumnos; sin embargo, tanto el alumno como el profesor tienen que trabajar inexorablemente con la computadora a diario. La mayor dificultad está en la de generar un hábito de consumo de información distinto al que hemos tenido hasta el momento. Pero universidades en otros países ya han implementado esta forma de entregar y revisar trabajos. Aquí los beneficios cualitativos: inmediatez en el envío y recepción de trabajos; ahorro de tiempo para personal administrativo; la posibilidad de adjuntar otro tipo de documentos (videos, audios, etc.); menos posibilidades de extravío de documentos, pues se tiene una copia en el correo del alumno y otra en la del profesor, e incluso habría una en su carpeta de elementos eliminados.

No quiero terminar sin presentar mi opinión con respecto al uso que se hace del papel en los laboratorios de toda la Universidad. En estos laboratorios no existe la opción de imprimir en ambos lados de la hoja. Mi tercera propuesta, en ese sentido, es configurar las impresoras para que impriman por ambos lados y se disminuya el precio de las impresiones. En caso de que un usuario quiera una impresión por una sola cara, se debería presentar el precio de impresión que corresponde (i.e. el de S/.0,20). Al ver la diferencia de precios, se espera que los usuarios elijan la impresión por ambos lados por ser, simplemente, más barata.

Considero necesario que la Universidad tome una pronta decisión con respecto al consumo de papel. Pido a los miembros del equipo de Clima de Cambios que reflexionen sobre este punto y que canalicen esta información a las autoridades pertinentes. Espero contar con su apoyo y deseo que sepan que pueden contar con el mío.

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