Galleta Tuerta
Espacio personal

Las otras lecturas

Hace un tiempo conocí al enamorado de mi hermana. Él es mayor que yo, ha estudiado ingeniería y conoció a mi hermana cursando su segunda carrera: Medicina. Según lo que me contaba mi ella, él era una persona muy talentosa en el dibujo técnico y un estudiante muy perspicaz. Siempre había querido conocerlo, pero ella lo mantenía ‘alejado’ de mí. El hecho de que ambos estudien en Trujillo gran parte del año no mejoraba la situación.

Llegó el día de la boda de mi hermano mayor y con este la oportunidad de conocer al tan mentado enamorado (al que llamaré ‘M’ en adelante). Ahí estaba: alto, regordete, amable y de bien parecer. Empezamos a conversar en grupo, pero parecía algo cohibido. No proponía tema de conversación, solo respondía a lo que requerían de él. Por mi experiencia puedo decir que no es cómodo hablar con desconocidos ‘conocidos’. Este era el caso de los hermanos de su enamorada. Sin embargo, lo notaba especialmente reservado conmigo. Mi madre, en cuya esencia está la indiscreción, me había adelantado algo de lo que M pensaba sobre mí. No le creía. Esa misma noche confirmé lo que me dijo.

Luego de empezada la fiesta y embriagados los invitados, todos empezamos a bailar y a conversar en nuestras mesas. Hubo un momento en que, con mucho vodka y cerveza en la sangre, empecé a conversar con M. No fue muy difícil llegar al quid de mi indagación: ¿Qué pensaba de mí?

-“Tu hermana me dijo que lees mucho”.

Puedo asegurar que esta frase es la que recuerdo con más detalle. De ella se desprenden las siguientes ideas que tal vez hayan sido un poco distorsionadas por el estado ‘poco neutral’ en el que me hallaba:

“Yo leía mucho y por lo tanto sabía mucho. Él, en cambio, ha leído muy pocos libros en su vida. Luego, cree que yo sé más que él y por eso temía que yo le hiciera preguntas difíciles y que él no supiera responderlas”.

Puesta la situación esos términos me dispuse a aclararle varios puntos y es aquí donde viene mi reflexión con respecto a ‘leer mucho’. Esta es mi posición personal y mucha gente puede no estar de acuerdo, pero no quiero dejar de compartirla.

En primer lugar, siempre se ha considerado a la lectura como una cuestión pasiva: una aguja hipodérmica que inyecta conocimiento. Esta es una forma mecánica de ver la lectura. Los ojos no recorren las letras impresas y, por arte de birlibirloque, convierten al lector en alguien más inteligente. Una lectura provechosa implica un punto de vista crítico. Es decir, la persona que lee no solo recibe impresiones e ideas, sino que las cuestiona, las ata a otras que ya ha leído y, creo que estoy es lo más importante, busca la relación que tiene con su vida personal.

Por otra parte, se ve al libro como la única fuente de conocimiento. En ese sentido, las bibliotecas serían baluartes del saber y los que hacen uso constante no sólo inteligentes, sino sabios. Es interesante señalar que el valor simbólico que tienen los libros y las bibliotecas es compartido desde antiguo. El conocimiento más preciso y válido se hallaría en los libros, en desmedro del mundo real que sería un calco mal hecho. Esto que puede sonar muy platónico, tiene un fuerte arraigo en la mente de muchos. En palabras del bibliófilo Alberto Manguel:

“Por atractivo que pueda parecernos el sueño de un universo cognoscible hecho de papel y un cosmos comprensible hecho de palabras, una biblioteca, aunque sean colocales sus proporciones y ambicioso e infinito su alcance, nunca podrá ofrecernos un mundo “real” en el sentido en que los es el mundo cotidiano de felicidad y sufrimiento. En su lugar, nos ofreceuna imagen de ese mundo “real” que (como dice el crítico francés Jean Roudaut) “nos permite amablemente concebirlo”, así como la posibilidad de experimentar, conocer y recordar algo intuido por medio de un relato o adivinado a través de una reflexión filosófica o poética”.

(423-424)

MANGUEL, Alberto (2007). “La biblioteca de noche”. Alianza Editorial. Madrid.

https://i1.wp.com/ecx.images-amazon.com/images/I/51N7Fx312OL.jpg

En último término, la lectura de un libro no asegura que esa persona sea necesariamente más inteligente, crítica o (haciendo uso de una palabra muy peliaguda) “culta”. Es evidente que estos rasgos se pueden formar a partir de los libros, pero no por ello se forman únicamente gracias a ellos. Basta recorrer algunas bibliotecas modernas para ver que el conocimiento se ha vuelto en el capital a resguardar antes que los libros. Una biblioteca que se preste de ser completa contiene revistas, libros, películas, música y material multimedia. No se trata, entonces, de “leer” libros. Rodolfo Castro menciona en su bello libro llamado “Las otras lecturas” (del que extraje el título de este post) su mayor inquietud:

“Por eso mi pregunta: ¿leer es leer libros? Creo que no. Leer no puede ser sólo eso, debe haber algo más. No es posible que la lectura se reduzca a uno, a mil, o a todos los libros que se hayan escrito desde invención de la escritura. La lectura como acontencimiento deriva de muchas lecturas, entre las que se encuentra la de libros. Los libros son una parte desafiante y maravillosa, pero tan sólo una parte de este acontecimiento. Cuando los libros se imponen sobre las otras lecturas no les estamos haciendo ningún favor”.

(12)

CASTRO, Rodolfo (Coord.) 2003 Las otras lecturas. Paidós. México

¿Y cuándo es que colocamos a la lectura de libros por encima de las otras lecturas? ¿Qué tan conscientes somos de esto? Me acuerdo cuando un amigo me dijo que se imaginaba a uno de los más renombrados profesores de mi universidad en su gran biblioteca, atiborrada de libros y entre penumbras; y él llegando siendo apenas un niño a hablar con este profesor. Esa fascinación y admiración me parecieron algo comunes con respecto a algunos intelectuales. Sin embargo, la idea de disminución de uno frente al otro y la infantilización intelectual que uno se auto-impondría por tal fascinación son consecuencias de colocar a la lectura del libro frente a otras lecturas. Hay un tufillo de ideología sobre lo letrado que penetra fuertemente desde la escuela hasta los estudios superiores.

¿Cuáles son las otras lecturas? ¿Por qué no nos generan tal fascinación y respeto? Las otras lecturas nos rodean: películas, series de televisión, comics, los noticieros, los blogs, la música, la publicidad, el teatro, etc. Podemos decir que estos son libros abiertos para la lectura. Pero yo prefiero llamarlos textos.

Un texto es todo elemento cargado intencionalmente de significación. Estos textos nos hablan de personas, emociones, críticas, belleza y arte así como lo haría cualquier libro. En ese caso ser un asiduo televidente de una miniserie nos vuelve lectores televisivos; un amante de la música leería albumes, compositores o tendencias musicales y; para completar los ejemplos, un narrador de cuentos compondria textos en la cercanía física del espectador (algo que no es posible con un libro) y este espectador los “leería”.

Con esto no pretendo decir que los libros no tengan un gran valor. La misma advertencia la hace Rodolfo Castro:

“Los lectores de libros son sólo eso, lectores de libros. No tengo nada contra los libros y sus lectores, de cho creo ser uno de ellos; sólo intento señalar la gigantesca importancia de las otras lecturas: es lector quien logra leer más allá de los libros. Hay que dirigir los sentidos hacia el lugar, afuera de las páginas de un libro, donde se encuentra el verdadero continuará de la lectura. Al entender la vida como una lectura múltiple, entendemos la lectura como e resultado de lo vivido”.

(14-15)

CASTRO, Rodolfo (Coord.) 2003 Las otras lecturas. Paidós. México

¿Quién es el que perpetúa estas ideas sobre los libros? ¿Quién tiene la responsabilidad de desterrar estos mitos? La pregunta queda sobre el tapete.

Ninguna respuesta to “Las otras lecturas”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: